Coleccion de arte

Gutiérrez de la Concha, Salvador (1940)

Salvador Gutiérrez de la Concha nace en Santander, en 1940. A los seis años comienza a pintar a la acuarela en compañía de su padre, Manuel Gutiérrez de la Concha y Arce, afamado acuarelista que enseña a su hijo todos los secretos de la técnica al agua. El joven aprendiz absorbe y depura los conocimientos adquiridos hasta llegar a conseguir un estilo propio y personal.Al mismo tiempo que perfecciona el ejercicio de la pintura realiza los estudios de Náutica en La Coruña, obteniendo el título de Capitán de la Marina Civil. Los numerosos viajes llevados a cabo por mar permiten al pintor estudiar a fondo las infinitas formas, luces y colores que el espacio marítimo le ofrece. Observa y guarda en su memoria los amaneceres, las tempestades, la calma de la mar o la rica gama de colores que adquiere al agua tras una puesta de sol. Así pues, sus obras son el íntimo resultado de dos pasiones inseparables: la pintura y el mar.Finalmente decide abandonar la vida de marino para dedicarse en exclusiva a investigar y superarse en el arte de la pintura. En 1969 realiza en su ciudad natalla primera exposición individual. A ésta le siguen otras muchas, principalmente en Santander, Madrid y diversos puntos de Galicia y México, cosechando en todas ellas notables éxitos y elogios por parte de la crítica.La pintura de Salvador Gutiérrez de la Concha cautiva al espectador por el efectismo expresivo y la espontaneidad de sus trazos, fruto de un profundo conocimiento de la técnica. El pintor no vacila en autodefinirse como un artesano cuya labor se fundamenta en el trabajo y el esfuerzo. Según sus propias palabras, la pintura la concibe como < un trabajo de taller, una artesanía sublimada > que sólo adquiere significado en cuanto a la influencia que ejerce en la sensibilidad del espectador.

Marineros

Gutiérrez de la Concha, Salvador

Marineros
Título
Marineros
Fecha de creación
1992
Técnica
Acuarela sobre papel
Dimensiones
30 x 40
Llama la atención en esta hermosa y sencilla acuarela la pulcritud y transparencia de sus pinceladas, así como la sabiduría con que el color blanco, tomado limpiamente del soporte, aflora insistentemente para dotar a la obra del brillo y luminosidad precisa . La escena compositiva representa a un grupo de marineros que parecen haber hecho un descanso en sus faenas para mirarnos y ser retratados, como si los pinceles acuarelados fueran una cámara fotográfica dispuesta a hacer una instantánea. Gutiérrez de la Concha sabe dibujar bien y con seguridad. El dominio sobre la acuarela le permite colorear los papeles con manchas gruesas, rápidas y seguras, por lo que sus obras van impresas con un sello personal de espontaneidad que las hace irremisiblemente más seductoras.La suavidad tonal en consonancia con la ligereza aterciopelada de las pinceladas y las sugerentes transparencias dan como resultado una obra de cautivadora inclinación poética.