Coleccion de arte

Mampaso, Manuel (1924 - 1999)

Manuel Mampaso Bueno nace en La Coruña, durante un traslado temporal de su padre en la ciudad herculina. A los seis años la familia se traslada a Madrid, donde el futuro artista asentará definitivamente sus raíces. Tras la Guerra Civil, experiencia fundamental en su vida, comienza a trabajar en revistas literarias para las que hace soberbios dibujos a plumilla y retratos psicológicos que ejecuta con formidable soltura. Finalizada con brillantez la carrera de Bellas Artes en la Escuela de San Fernando comienza su acercamiento a las artes escénicas y cinematográficas, donde cultiva la faceta de decorador teatral y pintor monumentalista que tantos éxitos le depararía. A finales de los cuarenta, tras una corta estancia en París, se produce la primera desviación en su trayectoria artística. Abandona la figuración para dedicarse al estudio de la abstracción pictórica, a la que supo infundir rigor y respeto. Su participación en la Primera Bienal Hispanoamericana de 1951, celebrada en Madrid, con su afamada obra Verdes y redes le consagra como uno de los más serios precursores de la abstracción en España. A partir de entonces se sucede una numerosa lista de exposiciones individuales, dentro y fuera del país, y colectivas de gran prestigio, como la Bienal de Sao Paulo del 53, la Exposición Internacional de Arte Abstracto de Santander o las Bienales de Venecia del 56 y 58. A finales de los sesenta se produce un retorno temporal a la figuración para luego volver a un lenguaje de abstracción mas estructurado y sobrio. En los ochenta vuelve definitivamente a la figuración, a la que imprime un personal sello expresionista. Mampaso constituye una referencia fundamental en la pintura española del S. XX.

Paraje de San Juan

Mampaso, Manuel

Paraje de San Juan
Título
Paraje de San Juan
Fecha de creación
1991
Técnica
Mixta sobre lienzo
Dimensiones
64 x 100
Pasajes de San Juan, lugar de residencia frecuente de Mampaso, es el argumento de sus obras en numerosas ocasiones, especialmente a principios de la década de los noventa, abandonado ya el lenguaje abstracto y volcado de nuevo con la pintura figurativa. Es esta una obra de impecable factura. Con una extraordinaria soltura, el pintor ha ido aplicando pinceladas rápidas y enérgicas, en direcciones contrastadas. Trazos densos combinados con goterones de fluidez que el autor no disimula. Al predominio del color verde se contrapone el rojo intenso del primer plano y del cielo, evidenciando ese expresionismo con el que tiñe constantemente su lenguaje plástico.