Coleccion de arte

Torres, Manuel (1901 - 1995)

La vida de Manuel Torres Martínez discurre a lo largo del S. XX entre su dedicación al magisterio y su apasionada entrega al arte de la pintura. En el período de entreguerras, Torres es integrante del movimiento renovador de las artes en Galicia, intentando romper con las formas folclóricas o de gusto academicista. Al igual que otros hombres cultivados de su época, Torres colabora con su arte a la causa autonomista, política e intelectual. Unifica la pintura con la literatura y el pensamiento social, sirviéndose a menudo de importantes revistas y publicaciones como medio para manifestar su arte y sus ideales. En 1930 viaja a París pensionado por la Diputación de Pontevedra. Torres forma parte del núcleo de Os Novos que, al igual que Souto, Maside o Colmeiro, entre otros, viajaron al extranjero y renovaron los aires artísticos de Galicia. Como producto de los tiempos que le tocó vivir, el arte de Torres se caracteriza por una simbiosis entre tradición y vanguardia, recogiendo de las nuevas tendencias artísticas sólo aquello que le interesa para aplicarlo al mundo popular y tradicional gallego. Torres muere en Marín, el pueblo que también le vio nacer y que sirvió de inagotable fuente de inspiración para el desarrollo de su arte.

Paisaje rural

Torres, Manuel

Paisaje rural
Título
Paisaje rural
Fecha de creación
1977
Técnica
Acuarela sobre papel
Dimensiones
50 x 66
La mayoría de las acuarelas de Torres representan temas tomados de la naturaleza. De ella, Galicia sigue siendo una fuente inagotable de inspiración. Son los paisajes que él ama y que siente como propios. El pintor busca incansablemente la atmósfera poética de su tierra, expresándola con una gran carga de emotividad. En esta obra se representa en toda su pureza el rincón gallego, una calle de la aldea impregnada de sosiego y quietud, salpicada sólo por unas pequeñas pinceladas de presencia humana, de la mujer gallega, como si desease darle otra dimensión. Las tintas están muy diluidas en la zona inferior, obteniendo una entonación de gran delicadeza. De esta forma adquieren más protagonismo las arquitecturas que se alzan dominando la composición. En un alarde técnico, el autor muestra un dominio de la perspectiva y del dibujo en los que la rectificación no es posible. Es un paisaje lleno de luz, protagonizado por los fuertes contrastes de claroscuro entre el primer plano y el fondo, procedimiento muy recurrente en las acuarelas de Torres.