Coleccion de arte

Lugrís Vadillo, Urbano (1942)

Urbano Lugrís Vadillo nace en Vigo, donde reside hasta los ocho años. Su adolescencia transcurre entre La Coruña, Madrid y Castilla, la tierra de su madre, que más tarde llevaría frecuentemente a sus cuadros. Por aquel entonces no pensaba dedicarse a la pintura, ya que incluso llegó a estudiar alemán para poder emigrar algún día. Finalmente se hace oficial de maquinas de la Marina Mercante, lo que le permite navegar por diferentes mares del mundo. Si bien el vicio de dibujar se inició en los libros del colegio, en los que al finalizar los cursos no quedaban apenas espacios libres, la verdadera dedicación a pintura no se manifiesta hasta su vida en alta mar. En 1962 recibe los primeros galardones por sus méritos artísticos, lo que le impulsa a seguir adelante, aunque no abandona la marina hasta varios años más tarde, en 1971, cuando decide entregarse por completo a la pintura. Desde entonces ha llevado a cabo numerosas exposiciones en diferentes ciudades de España y del extranjero.La personalidad de Urbano Lugrís esta rodeada de un cierto halo de misterio del que no intenta evadirse. Como misteriosa es su técnica pictórica, de la que siempre ha eludido explicar detalles. Cuando se conversa con él, uno nunca sabe donde esta el límite entre verdad e ironía. Urbano Lugris es un pintor de reconocido prestigio que desarrolla una pintura basada en la plasticidad de unas formas fantasiosas de minucioso dibujo, con un lenguaje propio entre hiperrealismo y surrealismo, que hace que sus obras lleven un sello de identidad exclusivo e inconfundible.

Guiñol

Lugrís Vadillo, Urbano

Guiñol
Título
Guiñol
Fecha de creación
1994
Técnica
Óleo sobre tabla
Dimensiones
95 x 126
En este cuadro, como en la mayoría de las obras de su última época, Lugrís busca, ante todo, dimensiones. Espacios en forma de construcciones geométricas que le sirvan de apoyo para el desarrollo posterior de la obra. Aquí representa una ventana flotante, en acusada perspectiva, que se abre produciendo una escena de irreal ilusión. Ante ella aparecen unos elementos que recuerdan vasijas de formas imposibles colmadas de minúsculas formas extrañas. Al fondo, el mar y sobre él, un cielo dividido en dos mitades de colores diferentes. A menudo en la pintura de Lugrís Vadillo se intenta encontrar una afinidad con anteriores figuras del surrealismo, desde los primitivos flamencos hasta Dalí, pasando por supuesto por su padre Urbano Lugrís, maestro indiscutible del surrealismo gallego de vanguardia. Es posible que ciertas obras evoquen estas figuras, pero quizás, metidos en el empeño de buscar una conexión, halla que acercarse a Yves Tanguy (París, 1900 - Woodbury, 1955), que cultiva un estilo al que pudiera recordarnos la pintura de Lugrís, con formas basadas en mundos que parecen sumergidos, y en los que se desenvuelven pequeñas formas fantasmales de apariencia orgánica.