Coleccion de arte

Laxeiro (1908 - 1996)

Laxeiro es probablemente el artista más representativo de la historia del arte del S. XX en Galicia, la tierra que tanto amó y a la que supo darle el impulso necesario para llevar a cabo la renovación intelectual y formal que precisaba tras la Guerra Civil. Nacido en la aldea pontevedresa de Lalín, José Otero Abeledo, Laxeiro, emigra a los trece años con su padre a Cuba, en donde recibe sus primeras clases de pintura. Al regreso, y tras pasar fugazmente por la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, se instala de nuevo en Lalín, donde escarba en las raíces populares de su tierra, que después lleva a sus cuadros. Expone repetidamente en diferentes ciudades gallegas y realiza diversos murales de gran interés plástico, anticipándose en sus métodos formales a la posteriormente denominada Nueva Figuración. Pinta composiciones tendentes al barroquismo escenográfico, con escenas mitológicas inspiradas en fantasías personales, antroidos imaginarios, figuras irónicas y mundos legendarios que parten de tradiciones ancestrales, aunque nunca abandona el placer de retratar sencillos personajes populares de su tierra: campesinos, gaiteros o maternidades de primitiva ternura. En 1951 se traslada a Buenos Aires, donde permanecerá casi quince años, con una vida de intensa y exitosa actividad artística. A su regreso se instala definitivamente en Vigo, ciudad en la que más tarde quedaría emplazada la colección pública permanente de este pintor de extraordinaria carga humana e indiscutible trascendencia plástica para la historia de Galicia.

Flautista

Laxeiro

Flautista
Título
Flautista
Fecha de creación
1987
Técnica
Sanguina y papel
Dimensiones
70 x 50
Quizás los dibujos sean el medio de expresión más puro y noble de un buen pintor. Laxeiro se complace en la ejecución de dibujos de personajes populares que realiza con verdadera soltura y seguridad. En esta sanguina podemos ver la gracia de unos trazos nerviosos, de líneas curvas y manchas volumétricas, que dan como resultado una imagen de gran dinamismo y vivacidad.Alguna vez se ha dicho que Laxeiro se repite. No es cierto. Basta con comprender al Laxeiro interior, al hombre que nació y enraizó sólidamente en la aldea gallega. Su temática es pues el resultado de una simbiosis. Laxeiro aprovecha los recursos y se complace en ello. Los modelos extraídos del pueblo son parte de sí mismo. Laxeiro no se repite. Tal vez pinte con el alma.