Coleccion de arte

Grandío, Tino (1926 - 1977)

Constantino Grandío ha sido uno de esos pintores que iluminaron con luz propia las filas formadas por los pintores gallegos del S. XX. Nacido en Lousada, Lugo, Grandío se ve seducido en un principio por la filosofía, la música y la escultura. Y aunque ya siempre disfrutaría ejerciendo estas artes, sobre todo la música, su verdadera vocación va a ser la pintura, a la que se entrega sin concesiones durante toda su vida. A los 25 años se traslada a Madrid, integrándose rápidamente en los círculos artísticos e intelectuales de la capital, a la que se mantendría unido para siempre. Amigo de participar en todos los concursos y premios convocados, la vida artística de Grandío es un cúmulo de galardones y reconocimientos en vida, así como un sinfín de exposiciones realizadas en España y en numerosas capitales del mundo. La plástica de Grandío es única e inconfundible. Su pintura no esta adscrita a ninguna corriente artística y como sello personal destaca la seriedad de sus procedimientos formales al llevar a cabo una sintetización de la realidad y su poder para comunicarnos multitud de íntimas sensaciones sirviéndose tan sólo del color gris azulado al que puntualmente añade alguna tierra. Grandío muere a causa de una cruel enfermedad cuando aún es joven, apenas cumplidos los cincuenta, dejando un hueco insustituible dentro del panorama artístico gallego.

Crucifixión

Grandío, Tino

Crucifixión
Título
Crucifixión
Fecha de creación
1968
Técnica
Óleo sobre lienzo
Dimensiones
120 x 87

El Cristo de Grandío es una pintura intemporal, inclasificable y una de las obras de más autentica emoción del pintor gallego. Dicen que cuando Grandío terminó de pintar esta obra corrió exitado a contarles a sus amigos que había pintado un Cristo muerto en la Cruz que, sin embargo, no había muerto del todo: su Cristo seguía vivo en el cuadro. Paradójicamente, tras su ejecución, la obra fue adquirida directamente al pintor por un coleccionista judío residente en E.E.U.U, donde la obra permaneció varios años. En el Cristo de Grandío las extremidades se alargan y la figura se retuerce confiriéndole mayor realidad a la tragedia que esta aconteciendo. La aflicción del rostro oculto se expresa magistralmente a través de la impactante caída del cabello. Los blancos, grises y negros de Grandío nos transmiten un sutil y plácido sentimiento de ternura. En cualquier caso, el espectador no necesita una argumentación interpretativa acompañando la obra. Como toda la pintura religiosa desde sus orígenes, ésta llega al espectador a través de una reacción emotiva involuntaria, independientemente de las creencias personales o, incluso, careciendo de ellas.

Bibliografía:

  • Barro, D. (2013). Afluentes. A figuración na arte galega desde os anos setenta I. Ferrol / Lugo / Pontevedra: Centro Torrente Ballester; Novacaixagalicia; Café Moderno.
  • Xunta de Galicia (Ed.). (1993). Tino Grandío [Catálogo de exposición].  Santiago de Compostela: Museo do Pobo Galego.
  • Fundación Barrié de la Maza (Ed.). (1998). Tino Grandío [Catálogo de exposición].  A Coruña: Fundación Barrié de la Maza.
  • Barro, D. (Ed.). (2009). El espejo que huye. Obras Colección FMJJ [Catálogo de exposición]. Gijón: Fundación María José Jove – Cajastur.
  • Fundación María José Jove (Ed.). (2007). Con mirada propia [Catálogo de exposición]. A Coruña: Fundación María José Jove.

  • Faraldo, R. (1989). Tino Grandío. Edición Sotelo Blanco. Servicio Público Concellería Presidencia, Xunta de Galicia.

Exposiciones:

  • Afluentes. A figuración na arte galega desde os anos setenta I. Centro Torrente Ballester; Novacaixagalicia; Café Moderno. 2013.
  • Tino Grandío. Museo do Pobo Galego, Santiago de Compostela, 1993.
  • Tino Grandío. Fundación Barrié de la Maza, A Coruña, 1998.
  • El espejo que huye. Obras Colección FMJJ. Fundación María José Jove –  Centro Cultural Cajastur, Palacio Revillagigedo de Gijón, 2009.
Con Mirada Propia. Palacio Municipal de Exposiciones Kiosko Alfonso, A Coruña, 2007.