Coleccion de arte

Fernández Gago, Elena (1940 - 2011)

María Elena Fernández-Gago Díaz nace en La Coruña, en una fecha que por simpática coquetería de la pintora, no se conoce con exactitud. Sus primeras andaduras artísticas se inician en su ciudad natal, de la mano de Dolores Díaz Baliño. Más tarde su formación continua en Madrid, donde ingresa en la escuela de Bellas Artes de San Fernando y asiste a las clases impartidas en el Circulo de Bellas Artes. En 1959 realiza sus primeras exposiciones, al mismo tiempo que cursa estudios de música y viaja por numerosos países del mundo enriqueciendo sus conocimientos pictóricos y vitales. En la década de los setenta ha alcanzado ya un prestigio de sobra merecido y lleva a cabo numerosas exposiciones, no sólo por diferentes ciudades españolas, sino también por diversos países como Alemania, Bélgica, EEUU o Japón, cosechando en todas ellas numerosos éxitos tanto del público como de la crítica especializada. Su pintura ha sido ensalzada públicamente por personalidades como Miguel González Garcés, Camilo José Cela, Cunqueiro o Camón Aznar, entre otros. Desde sus comienzos, Elena Gago apunta hacia un realismo poético que no busca el virtuosismo técnico con el que hacer una representación exacta de la realidad, sino un realce de los valores pictóricos para producir el efectismo espacial y lumínico de los elementos representados. Estos hacen referencia normalmente a objetos cotidianos que llenan espacios interiores cargados de sosegado silencio.

Interior con sofá y cuadros

Fernández Gago, Elena

Interior con sofá y cuadros
Título
Interior con sofá y cuadros
Fecha de creación
1989
Técnica
Mixta sobre tabla
Dimensiones
65 x 50

Cuando Elena Gago reproduce la escena de un interior no pretende hacer una fiel imitación de la realidad ni un ejercicio de destreza técnica, sino que busca la captación de un ambiente a través del efectismo lumínico y espacial que otorga a los objetos representados, aunque éstos sean tratados con un lenguaje de pronunciado realismo. Una fuente de luz invisible va realzando los valores formales de los elementos compositivos, enfatizando las gradaciones tonales y los juegos de luces y sombras. Los colores guardan una armonía serena, no hay lugar para los contrastes violentos. Incluso cuando lleva a cabo el tratamiento de las sombras, éstas proyectan unas tonalidades dulces e irreales. El procedimiento técnico empleado no deja lugar a la improvisación. La autora disfruta ejecutando con delicadeza lo que previamente ha calculado con esmerada dedicación. La granulosidad superficial obtenida en el tratamiento de las sombras es dulcemente absorbida por la tersura del estrato pictórico Cuando Elena Gago reproduce la escena de un interior no pretende hacer una fiel imitación de la realidad ni un ejercicio de destreza técnica, sino que busca la captación de un ambiente a través del efectismo lumínico y espacial que otorga a los objetos representados, aunque éstos sean tratados con un lenguaje de pronunciado realismo. Una fuente de luz invisible va realzando los valores formales de los elementos compositivos, enfatizando las gradaciones tonales y los juegos de luces y sombras. Los colores guardan una armonía serena, no hay lugar para los contrastes violentos. Incluso cuando lleva a cabo el tratamiento de las sombras, éstas proyectan unas tonalidades dulces e irreales. El procedimiento técnico empleado no deja lugar a la improvisación. La autora disfruta ejecutando con delicadeza lo que previamente ha calculado con esmerada dedicación. La granulosidad superficial obtenida en el tratamiento de las sombras es dulcemente absorbida por la tersura del estrato pictórico

LITERATURA:

Cat. exposición 80 años/800 artistas coruñeses. Ed. FMJJ, dic. 2008 (ilustrado)