Coleccion de arte

Domínguez, Goyo (1960)

Goyo Domínguez nace en 1960 en Fuentecén ( Burgos ). Realiza sus estudios de Bachillerato con los H.H. Maristas, en cuyos colegios de Madrid, Villalva y Alcalá de Henares deja numerosa obra mural.Su formación artística se inicia en 1982, en la facultad de Bellas Artes de Madrid, al tiempo que trabaja como ilustrador de libros. Becado por el departamento de paisaje de su facultad, inicia su andadura como pintor de éxito en diversos centros oficiales y galerías privadas.Es finalista dos años consecutivos del Premio Penagos de dibujo, participante en ferias internacionales como la de Chicago, Miami o Ginebra, y galardonado en 1994 con la 1ª Medalla de Pintura y el Premio de la Asociación de Amigos, en la LXI edición del Salón de Otoño de Madrid. Su obra es expuesta en numerosas galerías del territorio español, así como en Viena y Lyon.Goyo Domínguez se considera un representante del realismo romántico español. Se siente fascinado por la pintura italiana del Quattrocento, en cuyo estilo se inspira para llevar a cabo numerosos retratos, y por el barroco español del S. XVII, de donde extrae la temática que más le interesa: bodegones, figuras y paisajes surgidos en escenarios de gran serenidad y silencio.

Presencias

Domínguez, Goyo

Presencias
Título
Presencias
Fecha de creación
1993
Técnica
Acrílico sobre lienzo
Dimensiones
81 x 100
En Presencias, Goyo Domínguez desarrolla una escena que, con un marcado lenguaje realista, intenta plasmar una atmósfera velada por la magia, más interiorizada que exteriorizada, en la que el sosiego y el silencio ocupan un espacio propio. La discreta belleza de la joven nos invita a la contemplación, mezcla de ensueño y recogimiento, y a sumergirnos en esa atmósfera que el pintor ha captado con sus pinceles, en una estancia intermedia entre lo real y lo irreal, en la que la presencia objetual parece cobrar nuevos valores espaciales. Las texturas gruesas y grumosas que Goyo Domínguez acostumbra a imprimir en sus obras, se hace particularmente necesaria en esta obra, ejecutada, efectivamente, con unos trazos sorprendentemente sueltos. Las pinceladas son rugosas y desordenadas, en unas ocasiones cargadas de materia y, en otras, casi transparentes, dejando asomar constantemente una capa subyacente de preparación, trabajada con deliberada tosquedad, de tonalidad marrón oscuro, cuya función es templar y homogeneizar la superficie pictórica de la obra.