Coleccion de arte

Costa Beiro, Alfonso (1943)

Alfonso Costa Beiro nace en 1943, en el pueblo costero de Noia ( La Coruña ). A los diecisiete años el joven pintor se traslada a Barcelona en busca de nuevas experiencias que consoliden definitivamente su lenguaje plástico. La Ciudad Condal le ofrece, además, las primeras vías de canalización para exhibir su pintura. La primera exposición se produce en 1967. A partir de entonces Alfonso Costa trabaja ininterrumpidamente. En la década de los setenta es seleccionado en el Concurso de Dibujo Joan Miró para su exposición itinerante por América. Muestra su obra en diferentes ciudades de España, la Fundación March le concede una Beca para viajar a Florencia, y expone en Portugal, Suiza, Francia y diversos países de América, a la vez que participa en diversas Ferias Internacionales y realiza, además, algunos trabajos interesantes con carteles, en grabado y sobre pintura mural. De 1979 a 1984 realiza un mural de 2.000 metros cuadrados en el Instituto Frenopático de Barcelona. Su fama esta ya sólidamente consolidada. Sus exposiciones se suceden constantemente tanto en España como en el extranjero, principalmente en Suiza, Francia y Alemania.Los premios obtenidos a lo largo de su trayectoria artística son muy cuantiosos. Su obra cuelga de incontables museos, colecciones públicas y privadas de diversas ciudades de España y el extranjero.La pintura de Alfonso Costa, de excepcional dibujo, posee un lenguaje próximo a la línea onírica y surrealizante de Francis Bacon. Sus obras vacilan entre la objetividad y subjetividad de unos seres ambiguos y unas situaciones imposibles y mágicas.

Extraterreno

Costa Beiro, Alfonso

Extraterreno
Título
Extraterreno
Fecha de creación
1972
Técnica
Óleo sobre lienzo
Dimensiones
116 x 89
Se trata de una obra ejecutada a principios de la década de los setenta, cuando la pintura de Alfonso Costa exhibía unos acusados recursos técnicos próximos al surrealismo y su temática giraba en torno a mundos magicistas de personajes y situaciones cargadas de ambigüedad. El autor otorga absoluta libertad a una mente cargada de particular fantasía, desarrollando composiciones como ésta, en la que unos seres, a medio camino entre lo diabólico y lo angelical, comparten escenario con otros elementos de formas caprichosas, de naturaleza indescifrable, que parecen gravitar en un espacio onírico y fantástico. Alfonso Costa es un dibujante excepcional. Sus composiciones responden a un esquema compositivo cuidadosamente proyectado. Prueba de ello es el boceto oleoso que aparece en el reverso de la tela, en lo que fue otro intento de llevar a cabo este tema. Sus cuadros se van construyendo desde dentro hacia fuera, y en ellos tiene tanta importancia los fondos como los elementos que los pueblan. Los extraños seres que protagonizan esta escena, así como el resto de los elementos, están ejecutados con veladuras oleosas translúcidas que dejan ver el color azul del fondo, creando una percepción fantasmagórica que acentúa la sensación de magia, como si todo estuviera sumergido en un sueño de color azul.