Coleccion de arte

Barreiro Gómez, José (1940)

José Barreiro Gómez, nacido en Forcarei, Pontevedra, traslada desde muy joven su residencia a Vigo, donde se dedicará enteramente y de forma autodidacta a la práctica de la pintura. A los dieciocho años realiza su primera exposición en Pontevedra y poco tiempo después recibe sus primeros premios en certámenes provinciales de las ciudades de Vigo y Pontevedra.En 1963 se traslada a París, donde estudiará durante un año, a la vez que participa en diversas exposiciones en la capital francesa, Bélgica y Alemania. A su regreso a Vigo realiza una serie de murales compartiendo taller con Urbano Lugris, así como diversas muestras exitosas de su obra.A partir de entonces lleva a cabo una serie de interesantes exposiciones en diversas capitales latinoamericanas, donde deja, además, numerosa pintura mural. Participa en varias ocasiones en las Bienales de Pontevedra y exhibe parte de sus trabajos en diferentes ciudades españolas. Su obra cuelga en importantes museos y colecciones privadas.Partiendo de un sólido dibujo, la pintura de Barreiro se expresa con un lenguaje expresionista en el que, tras un proceso seriamente elaborado, va extirpando los elementos superfluos en favor de formas esquematizadas y coloridos intensos y excitantes.

Meninas

Barreiro Gómez, José

Meninas
Título
Meninas
Fecha de creación
ca. 1990
Técnica
Acrílico sobre cartón
Dimensiones
34 x 26
El pintor pontevedrés homenajea al gran Velázquez reinterpretando algunos de sus cuadros más ilustres, como estas Meninas, obra cumbre del maestro barroco, de la que Barreiro hace una versión subjetivada transformando líneas y colores hasta fusionar pasado y presente. El lenguaje del siglo de oro es llevado al lienzo en términos expresionistas. El pintor respeta, e incluso amplifica, las directrices barrocas en cuanto al cruce de diagonales o al golpe de luz que recae en primer plano, pero resuelve la composición con una dicción propia y una síntesis inteligente de las formas. La gama cromática es enérgica y atrevida. Las masas de colores están aplicadas con resolución y seguridad, pero al mismo tiempo con cuidado exquisito. Con frecuencia aplica los colores diluidos, en pinceladas semitransparentes que traslucen la tonalidad subyacente, formando veladuras que crean un efecto de gran riqueza y dinamismo.El característico resalte de los contornos y unas pinceladas gruesas y zigzagueantes, aplicadas con rotundidad, componen el armazón de una pintura en la que prevalecen los efectos ópticos.