Coleccion de arte

Abelenda, Manuel (1889 - 1957)

Manuel Abelenda nace en A Coruña, en el seno de una familia numerosa y proletaria. Desde niño se aficiona a pintar cuanto le rodea. Sus primeras lecciones las recibe en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal. Posteriormente, gracias a las subvenciones del Ayuntamiento y de la Diputación, consigue ampliar sus estudios en Madrid, donde tuvo como profesor a Antonio Muñoz Degrain, quien tanto influyó en su modo de tratar los paisajes. Mas tarde amplia sus conocimientos en la Academia de España en Roma, en donde el descubrimiento del mundo clásico consolida su criterio conservador del arte. En 1941 es nombrado académico de la Academia Provincial de Bellas Artes de A Coruña, y en 1943 obtiene la Tercera Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes. Manuel Abelenda fue un pintor capaz de cultivar todos los géneros, aunque fundamentalmente haya sido un paisajista que interpretó los escenarios gallegos en sus múltiples manifestaciones.

Paisaje de As Mariñas

Abelenda, Manuel

Paisaje de As Mariñas
Título
Paisaje de As Mariñas
Fecha de creación
1945
Técnica
Óleo sobre lienzo
Dimensiones
67 x 90
La tierra de As Mariñas es conocida como un regalo de la naturaleza de ricos y variados cultivos, praderas y macizos de eucaliptos y pinos. Una gran orla verde, una tierra fecunda y hermosa que muy bien conocía el pintor Manuel Abelenda. Amigo de buscar paisajes con encanto y personalidad propia para llevarlos a los lienzos y expresar así sus propios sentimientos, el pintor se fijó en el encanto de esta comarca para retratarla y conseguir una obra verdaderamente seductora. Con una estructuración ejemplar, Abelenda nos muestra un paisaje en el que en un primer plano aparecen una casa rodeada de árboles y un fragmento de tierra cultivada que sirven de apoyo técnico para recrearse en los planos más lejanos del cuadro, ocupados por grandes cortinas de árboles. En la lejanía, suaves montañas envueltas en bruma se confunden con un cielo nuboso y difuso. Emplea una visión de gran amplitud, las definiciones carecen de importancia y únicamente cuentan la majestad del espectáculo y la belleza de la naturaleza. Los colores son fríos, violetas y verdes que se combinan en multitud de matices cromáticos. En un acusado control de la técnica, el pintor aplica primero grandes manchas planas de color sobre las que va depositando pinceladas cortas, abundantes y rápidas. A veces simplemente toques certeros de pincel cargados de materia. En esta obra queda patente la maestría de Manuel Abelenda en el empleo de los recursos mas exquisitos y la inagotable imaginación que le convierten en uno de los paisajistas mas emblemáticos de la plástica gallega.