Antón Patiño está considerado como uno de los principales renovadores del panorama plástico gallego de la década de los 80 a través de su participación en el movimiento Atlántica y con toda su reconocida e influyente trayectoria posterior. Los trabajos que realizó en la primera mitad de los años 80 poseen una fuerte base conceptual interpretada desde un estilo expresionista muy personal, lleno de vitalidad y con iniscencias primitivas. Las influencias son variadas y van desde el expresionismo abstracto estadounidense, que había tenido la oportunidad de conocer de primera mano durante un viaje a Nueva York, hasta el expresionismo alemán pasando por el estilo de algunos artistas contemporáneos españoles. La obra Sin título (óleo sobre lienzo, 162x130 cm., 1985) responde a las características anteriormente mencionadas. En ella, Patiño elabora una composición con un fondo verdoso azulado indefinido sobre el que coloca dos representaciones figurativas, una de ellas un artilugio de madera en forma de trípode, y la otra una figura cuyos extremos son dos cabezas de forma antropomorfa. Los objetos y figuras poseen unos perfiles muy marcados, muy definidos en negro o rojo, uno de los colores predilectos del artista en este momento junto con el amarillo que también aparece en la obra, lo que las hace resaltar sobre la neutralidad del fondo. Las tonalidades vivas son muy características de este autor en la época de ejecución de la obra analizada, propiciando que los colores se conviertan en elementos estructurales de la composición, resaltando como elementos fundamentales de la misma. A esto hay que sumar la importancia de la vitalidad de los trazos, siempre cargados de materia, lo que aporta todavía más expresividad a la pieza. La temática de este período dentro de la producción del pintor lucense está muy vinculada al arte primitivo, incluyendo en las obras símbolos de su universo personal, relacionados con el subconsciente, cercanos a la naturaleza y a la mitología galaica. La evocación de la figura humana, muy esquemática, es uno de los motivos más repetidos en esta etapa junto a los elementos vegetales o a las máscaras, y siempre ocupando superficies pictóricas de gran formato