Según la mitología clásica, Pigmalión era rey de Chipre y escultor de profesión. A pesar de ser un joven bello e inteligente, Pigmalión rechazaba a todas las jóvenes de su pueblo, incluso a las más bellas, pues él solamente deseaba una mujer ideal que no encontraba. Un día decidió realizar una estatua que representara esa mujer imaginada. Y así, comenzó a trabajar sin descanso, día y noche, sin apenas comer, hasta que de sus manos surgió la estatua de marfil más hermosa jamás vista. Apasionadamente enamorado de su creación, Pigmalión suplicó a Afrodita, diosa de la belleza, que convirtiera su estatua en mujer de verdad. La diosa, admirada de la obra maravillosa que había realizado y conmovida por el sufrimiento del escultor, decidió concederle el deseo y dar vida a la estatua. Leiro representa en esta obra el momento en el que la escultura femenina, todavía con las piernas de marfil, se está transformando en mujer y los dichosos enamorados se dan el beso de amor. Pigmalión y Galatea, que así se llamó la mujer a partir de entonces, tuvieron una hija llamada Pafo y se sabe que su amor se extendió más allá del tiempo. Ya desde los años ochenta Leiro se interesa por la mitología, un campo al que regresa una y otra vez y en el que encuentra un pozo inagotable para trabajar con la figura humana. Antes de esculpir sus obras, dibuja y estudia detenidamente los cuerpos y sus posibles movimientos, graduando y potenciando al máximo su expresividad, como la figura de la mujer que, representada con las piernas aun de marfil, esta obligada a contorsionar la mitad superior de su cuerpo, que ya ha adquirido vida, en busca del beso de amor. No se sabe desde que punto de vista es mas hermosa la obra, que no tiene anverso ni reverso. En este aspecto se entronca de nuevo con la imaginería clásica del periodo helenistico, donde se experimentan nuevos recursos compositivos y torsiones de los cuerpos, y cuando se promueve por primera vez, por parte del artista, la invitación al espectador a moverse alrededor de la composición. En Pigmalión se dan cita la galleguidad y la universalidad, la tradición policromática de la imagineria española, el clasicismo griego, y el vanguardismo. Todas las materias son válidas para sus formas, aunque sin duda es la madera con la que mejor se expresa ya que, como en esta ocasión, le permite jugar a combinar la madera tratada a dentelladas, casi en estado bruto, con la madera perfectamente pulida del cuerpo de la mujer. Según William Jeffett, coautor del catálogo de la exposición organizada en 2004 por la SEACEX y conservador del Dali Museum de St. Petersburg, “Pigmalión esta lejos de ser simplemente una exploración teórica de los materiales y los procesos, ni tampoco esta determinado por un tema claramente cargado de significado. En esta notable pieza (Pigmalión), Leiro recupera una posición –solo esa- de la vanguardia: la eliminación de la barrera que separa el arte y la vida y la consiguiente fusión de las dos en una sola estética y ética”.
Bibliografía:
- Fundación María José Jove (Ed.). (2006). Itinerarios artísticos [Catálogo de exposición]. A Coruña: Fundación María José Jove.
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- Fundación María José Jove (Ed.). (2007). Con mirada propia [Catálogo de exposición]. A Coruña: Fundación María José Jove.
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- Barro, D. (Ed.). (2009). El espejo que huye. Obras Colección FMJJ [Catálogo de exposición]. Gijón: Fundación María José Jove – Cajastur.
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- FMJJ (Ed.). (2013). 15 Cuentos Breves y Extraordinarios. Arte Contemporáneo Fundación María José Jove [Catálogo de exposición]. A Coruña: Fundación María José Jove.
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- García-Fajardo, M., López Redondo, A., de Diego, E., (2011). QUÉ HACE ESTO AQUÍ? Arte Contemporáneo de la Fundación María José Jove en el Museo Lázaro Galdiano. [Catálogo de exposición]. A Coruña: FMJJ
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- Fernández Cid, M. , Olmo, S. (2000). Francisco Leiro [Catálogo de exposición]. Santiago de Compostela: CGAC; Valencia: IVAM.
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- Fundación María José Jove (Ed.). (2007). 175 años de pintura española. A Coruña: Fundación María José Jove.
Exposiciones:
- Itinerarios artísticos, Fundación María José Jove, A Coruña, 2006.
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- Con Mirada Propia. Palacio Municipal de Exposiciones Kiosko Alfonso, A Coruña, 2007.
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- El espejo que huye. Obras Colección FMJJ. Fundación María José Jove – Centro Cultural Cajastur, Palacio Revillagigedo de Gijón, 2009.
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- 15 Cuentos Breves y Extraordinarios. Arte Contemporáneo Fundación María José Jove. A Coruña, Vigo, Ourense y Santiago, Octubre 2012-Septiembre 2013.
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- QUÉ HACE ESTO AQUÍ? Arte Contemporáneo de la Fundación María José Jove en el Museo Lázaro Galdiano. FMJJ, A Coruña, 2011.
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- Francisco Leiro . CGAC, Santiago de Compostela; Valencia: IVAM, Valencia, 2000
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Cuando era un niño Francisco Leiro, siempre autodidacta, comienza a observar los volúmenes de los cuerpos con insistentes juegos infantiles de figurillas del barro. Ya adolescente, surgen pequeños encargos de índole variada por las comarcas próximas a su villa natal, Cambados (Pontevedra), como relieves para lápidas funerarias. Es entonces cuando Leiro comienza a realizar unas esculturas que brotaban espontáneamente de su interior, con las que realiza su primera exposición, a los dieciocho años, en la Caixa de Aforros de Pontevedra. Corría el año 1975, entonces sus obras producían asombro, no vendía nada y comenzaba a asumir una vida consagrada a la incomprensión y a la carestía. Pero unas infatigables ansias de experimentación, las dosis necesarias de perseverancia y la convicción y el amor inconmensurable por el arte han logrado que, treinta años después, sus monumentales esculturas sean exhibidas y admiradas en las más importantes salas internacionales.
Después de aquella primera muestra en Pontevedra y de otras igualmente infructuosas en diversas salas gallegas, expone en Madrid, en 1982, en el Club Internacional de Prensa, se une al colectivo Atlántica en la muestra realizada en el Pazo de Xelmirez de Santiago y después, en 1984, expone por primera vez en la Galería Montenegro, desde donde arranca realmente su trayectoria, que irá colmándose encadenadamente de innumerables exposiciones por todo el mundo, reconocimientos y honores de sobra merecidos. En la escultura del cambadés, destaca la evocación de mitos e indagación en la iconografía pagana o cristiana envueltas con una cierta carga irónica, la preferencia por la figura humana en posturas dificultosas, la predilección por las líneas curvas, las grandes dimensiones, la combinación de elementos figurativos y abstractos, la conjunción de materiales diferentes o la reivindicación a la tradicionalidad de la actividad artística manual. En general, la mayoría de estos aspectos han pervivido a lo largo de su trayectoria, si bien con sutiles diferencias entre unas y otras etapas que se han ido haciendo más complejas, tanto conceptual como artísticamente. Así, tras unos inicios evocadores del espíritu surrealista y dadá, e incluso pop, nos encontramos a principios de los ochenta con unas esculturas figurativas con cierta tendencia a la languidez que frecuentemente policromaba totalmente, privando de cualquier función a la materia. A partir de 1983, cuando se introduce en el circuito artístico más renovador de Madrid, sus obras se vuelven más potentes y dramáticas, esquematiza los cuerpos y la policromía se reduce, extrayendo todo el potencial de los materiales empleados, especialmente los viejos troncos de carballos y castiñeiros gallegos. Sin embargo, tras su traslado a Nueva York, en 1987, se hace más frecuente el uso de materiales prefabricados. En cualquier caso, siempre con un lenguaje común, el cuerpo humano; figuras en forma de personajes populares o míticos, sarcásticos o amables, irónicos o trágicos, esperpénticos o hermosos.