Además de ser el paisajista romántico español más importante, Genaro Pérez Villamil es el importador de la pintura orientalista en nuestro país, un género ya cultivado entre otros pintores europeos como una derivación de la expresión romántica. A lo largo de toda su etapa considerada como de plenitud romántica, desde 1833 - cuando su pintura se ve influenciada por el escocés David Roberts - hasta su muerte, más de veinte años más tarde, Villamil se interesó seriamente por la temática orientalista, del que se conocen aproximadamente una cincuentena de obras.
A juicio del estudioso D. Enrique Arias Anglés, la escena representada en esta obra esta basada en un detalle de otra obra mayor, titulado Ruinas en las inmediaciones de Jerusalén (Patrimonio Nacional, Madrid), fechado en 1845, en el que Villamil representa varios grupos de árabes entre un paisaje formidable de restos arqueológicos. Uno de esos grupos ha sido extraído y utilizado como tema principal en esta obra, aunque introduciendo ciertas variaciones respecto al primero, principalmente en el paisaje. En el estudio de Arias Anglés también se hace una interesante relación entre las montañas de esta obra y las que aparecen en Los picos de Europa (Patrimonio Nacional, Madrid). Destaca la paleta empleada, en la que abundan los morados, dorados y ocres rojizos, cuya calidez se ve potenciada por la capa imprimatoria subyacente, de color rosada, que se deja translucir en las zonas más diluidas de la pintura, formando parte activa del resultado final. En estas zonas, además, se entrevé un dibujo subyacente realizado con grafito. Como es característico en ciertas obras de Villamil, la fluidez técnica del fondo se combina con el tratamiento empastado empleado en las figuras, en las que resaltan los hilillos de óleo o pequeñas pinceladas cargadas de materia, excepcionalmente tratadas en la figura sentada de espaldas. La obra esta realizada dos años antes de su fallecimiento y, curiosamente, esta firmado como Villa – Amil, de la misma manera que aparece transcrita en algunos diarios de las primeras décadas del S. XX.
Pérez Villaamil, Genaro (1807 - 1854)
Aunque desempeñó a la muy temprana edad de cinco años el cargo de Ayudante Profesor de Dibujo, bajo las órdenes de su padre, en el Colegio Militar de Santiago de Galicia, Jenaro Pérez Villaamil y Duguet parece que comenzó su trayectoria artística como pintor en 1830, tras una brillante carrera militar. A pesar de su temprana muerte, acaecida cuando contaba 47 años, Perez Villaaamil fue un fecundísimo artista que dejó más de veinticinco mil obras, entre pinturas y dibujos, según diferentes fuentes. Nacido en Ferrol, Villaamil trabajó temas de muy diverso carácter, desenvolviéndose con talento en los exteriores o interiores de catedrales, paisajes, reconstrucciones históricas o escenas de batalla. Reconocida una primitiva base paisajista y escenográfica, la estructura artística de Villaamil esta dominada por un romanticismo que se adecua perfectamente con sus ideales y personalidad, formando un vehículo idóneo a través del cual expresarse. Este gallego internacional obtuvo la admiración de figuras ilustres de su tiempo y es reconocido como uno de los máximos exponentes del romanticismo español.