Espléndida obra de Mº Antonia Dans interpretando un puerto de su tierra gallega en el momento del anochecer, cuando tan solo un vestigio de luz azul, mas allá de las montañas, permite contemplar las sombras de los barcos sobre un mar que, pocos minutos después, será íntegramente cubierto con la propia sombra de la noche. Con un lenguaje próximo el neoexpresionismo, Mº Antonia Dans desarrolla la obra haciendo una sublimación de lo pictórico, en perjuicio de lo dibujístico. La estructuración de la composición no concede tanta importancia a la construcción espacial como al ordenamiento visual de un mosaico de colores. Son tonalidades nocturnas, gama de rojos, azules y verdes en amistoso contraste. Igualmente, las formas se reducen a unos trazos elementales. Hay un claro desinterés por la representación del modelado, que se limita a sugerir el volumen mediante el empleo de colores moderadamente contrastados. La obra exhibe con grandeza el sello ingenuista de Mº Antonia Dans. La pintora explota todas las posibilidades a su alcance para potenciar esa sensación de espontaneidad y expresividad que caracteriza su pintura, como son el empleo de gruesos contornos sobre un dibujo elemental de trazos redondeados y simples, la aplicación de colores aparentemente planos y dulcemente confrontados, o la falta de perspectivas y recursos técnicos espaciales. Incluso técnicamente, la obtención final de una capa pictórica espesa y grumosa, sin apenas huellas de pinceladas, como si hubiera sido realizada con esmerada lentitud, incrementa la sensación de candor de la que nos hace participes su autora.
EXPOSICIONES:
- Mulleres no silencio. De Maruja Mallo a Angela de la Cruz. Marco, Vigo. Octubre,16- abril,17