Cuando Mº Antonia Dans, todavía joven, se traslada a vivir a Madrid, se lleva en la maleta el recuerdo imborrable de su tierra cubierta de campos de labranza. En esta obra nos da ejemplo de ello. Con una ingenua concepción en el diseño de la estructura, la artista dispone unas tierras de trabajo en un primer plano, sobre un fondo azul, en el que se fusionan montañas y cielo. No hay espacio medio en la composición. El impacto visual esta provocado por el contraste entre proximidad y lejanía y por la reacción que producen el amarillo y el azul, protagonistas de la paleta cromática. El dibujo esta tratado con dulce candidez. Los colores son trazos de cera que la pintora funde formando expresivas manchas cromáticas de gracia inconfundible.
Bibliografía:
- FMJJ (Ed.). (2008). 80 obras de artistas coruñeses/800 años. [Catálogo de exposición]. A Coruña: Fundación María José Jove
Exposiciones:
- 80 obras de artistas coruñeses/800 años. Fundación María José Jove, A Coruña, Noviembre 2008-Enero 2009.
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Aunque nacida en La Coruña, donde inicia su formación artística en la Escuela de Artes y Oficios, Mª Antonia Dans vive la mayor parte de su vida en Madrid, a donde se traslada de joven para recibir clases de pintura en el Circulo de Bellas Artes y la Escuela de San Fernando. Al fijar allí su residencia, la pintora se llevará consigo los paisajes de Oza de los Ríos, el pueblo que la vio nacer y que tantas veces llevaría después a sus lienzos. Mº Antonia pronto consigue importantes premios y galardones, así como bolsas de viaje de los Ministerios de Educación Nacional y de Asuntos Exteriores. Una de ellas, concedida por la Fundación Juan March, le permite ampliar sus conocimientos en Italia. Posteriormente es invitada por el Gobierno español a exponer en París, donde el Museo de Arte Contemporáneo le concede la Medalla de la Villa. También en la capital francesa tiene la ocasión de estudiar directamente los colores del lenguaje impresionista por los que se siente fuertemente seducida. La pintura de Mº Antonia Dans es intencionadamente ingenuista. La artista busca la simplificación de las líneas, llegando incluso a un falseamiento de la perspectiva, que imprime a sus obras una sustancial espontaneidad. El colorismo contrastado y el efectismo visual son los ingredientes fundamentales de su pintura. La artista busca las referencias argumentales de sus obras en los paisajes de su tierra natal y en el trabajo de sus gentes: del mar y del campo. En una época que privilegia el arte con significación trascendente, Mº Antonia Dans se impone con una pintura en la que solo pretende transmitir alegría.