Según la apreciación de Rafael Pérez Hernando Dulce amor es la obra que representa la sutil transición estética experimentada por Lamazares en 1983 y suscitada por la estrecha relación que en esa época mantiene con el pintor Alfonso Fraile (1930-1988), con quien mantenía constantes encuentros que paulatinamente fueron filtrándose por los sentidos todavía selváticos de Lamazares. Uno de los cambios que se aprecia en la obra de esta época radica en la matización de los colores, que pasan de la gran intensidad y pureza de los primeros años ochenta al atemperamento de los mismos. Dulce amor es un hermoso título para una bella obra. Desde sus inicios, Lamazares había desarrollado un lenguaje plástico basado en la deliberada puerilidad y en el garabato, así como en la materia bruta para volver a los orígenes del arte. La figura humana, de contornos y trazos elementales se sintetizaba en un grotesco monigote. Dubuffet decía lo siguiente. "Todos somos pintores. Pintar, es como hablar o andar. Al hombre le es tan natural emborronar cualquier superficie que tenga a mano, embadurnar cualquier imagen, como le es hablar". Pérez Hernando, copartícipe de aquellos fructíferos encuentros Lamazares-Fraile, explica con suficiente acierto sus ideas acerca de esa mutación: “... Ese cambio levísimo, en la piel del dibujo, en la hondura, en lo apenas, en lo fundamental, venía dado por el sentimiento y la mirada a la forma de mirar y de sentir de un pintor por muchas circunstancias cercano: Alfonso Fraile..... Tal influencia rebajó parte de lo que Chaissac y su idea de lo brut, de lo espontáneo, le hubieran inspirado, y le incorporaron una noción más sentida de lo esencial, de ir a lo sustantivo en la expresión y en la estructura del dibujo, y aun del color, y en algún especto de la materia. Una piedra preciosa necesita siempre la mejor talla. Y Antón Lamazares, que venía de Klee, y por Miró y por Giacometti, de los universos sin aspaviento, con la acción y la comunión benéfica del amigo, fue enriqueciendo su universo, desnudándolo, haciéndolo más habitable, más respirable...
Bibliografía:
- FMJJ (Ed.). (2013). 15 Cuentos Breves y Extraordinarios. Arte Contemporáneo Fundación María José Jove [Catálogo de exposición]. A Coruña: Fundación María José Jove.
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- Logroño, M., Pérez Hernando, R. (Ed.). (1997). Antón Lamazares 1981-1983. Madrid. (p. 48, 52).
Exposiciones:
- Dulce amor. Antón Lamazares. Galería Rafael Pérez Hernando, Centro Cultura de la Volla, Madrid. 1997.
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- 15 Cuentos Breves y Extraordinarios. Arte Contemporáneo Fundación María José Jove. A Coruña, Vigo, Ourense y Santiago, Octubre 2012-Septiembre 2013.
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Figura imprescindible en el panorama de la pintura actual española, Antón Lamazares Silva nace en la localidad de Maceira, Lalín (Pontevedra), en 1954. De libre formación plástica, Lamazares es becado, entre los años 1976 y 1978 por la Diputación de Pontevedra y el Ayuntamiento de Lalín, y dos años más tarde es apoyado por el Ministerio de Cultura, colaborando en el impulso de su imparable expansión plástica. Sus primeras apariciones publicas se producen en las Exposiciones de la Plaza de la Princesa, auspiciadas por el Ayuntamiento de Vigo, a mediados de los setenta, en las que comenzaba a forjarse el Grupo Atlántica, un colectivo que reivindicaba una nueva reflexión actualizada del arte gallego, lejos ya de las vanguardias históricas, y su expansión de acuerdo a los nuevos conceptos artísticos de carácter universalista. Consolidado ya el grupo, en 1980 Lamazares participa en sus exposiciones más emblemáticas, como son las de Atlántica (1980), Baiona(1980), Atlántica(1981) y Madrid(1981). Reconocida ya su relevancia en el panorama artístico que surgía en la década de los ochenta, Lamazares comienza a trabajar con diversas galerías nacionales enmarcadas en las nuevas propuestas del arte contemporáneo de la década. Su trayectoria se inicia inmersa en una figuración de naturaleza expresionista, proyectada en unas obras de fuerte carácter narrativo e irónico, habitadas por unos seres grotescos, en ocasiones dramáticos, que fueron evolucionando hacia una esencialización más profunda de las formas, en una pintura más flemática y reflexiva, que desembocará, finalmente, en un informalismo dominado por el tratamiento de la materia y el empleo de materiales residuales.