Partiendo de un elemento muy concreto, como es la silueta de una urbe, Marieta Quesada crea una ambientación tan impregnada de ensueño que hace desmientir la objetividad real del paisaje natural.
En la obra se percibe tanta preocupación por el orden y la estructura de la composición, como por el cromatismo y la fusión entre trazos precisos y planos indefinidos que los pinceles van entretejiendo con multitud de modulaciones.
Al predominio de las líneas rectas, dispuestas tanto en vertical, horizontal o diagonal, hay que añadir la ausencia de volúmenes reales, que son sustituidos por manchas difusas de color, restando solidez a las arquitecturas en favor de una preconcebida liviandad.
La sensación de irrealidad no sólo viene determinada por la dispersión de los planos. Además, el empleo de colores muy mezclados y suaves, así como la estructuración ficticia de la obra en dos superficies superpuestas de tonalidades encontradas, vigorizan el carácter de fantasía romántica que envuelve la obra.
Quesada, Marieta (1962)
Marieta Quesada (Vigo-1962) pertenece a una familia de tradición artística en la que destacan sus padres, los pintores Fernando Quesada y Ana Legido. La formación académica de Marieta Quesada se inicia en Santiago, cursando Artes y Oficios e Historia de Arte, para continúar en Sevilla, donde finaliza los estudios de Bellas Artes con premio extraordinario y beca Paisaxe no Paular. A partir de entonces comienza una fructífera trayectoria expositiva en numerosas capitales españolas, principalmente gallegas y andaluzas, así como del extranjero, París, Burdeos, Londres o Japón. A principios de la década de los noventa se traslada a París, donde trabajará regularmente con la Galería de Arte Romanet, y partir de 1995 comienza exponer con la Galería Water Painted de Londres. Numerosos organismos le encargarán obra, como la Expo`92 de Sevilla, la UNESCO o el Ayuntamiento de París, así como diferentes empresas de Holanda, Nueva York o Sudamérica. Su obra es seleccionada en el Salón de Otoño de París en varias ocasiones.Partiendo de una manifiesta figuración, la pintura de Marieta Quesada esta fundamentada en la ambientación más o menos romántica de los escenarios representados. Con una temática siempre amable, sus pinturas son juegos de disoluciones entre líneas precisas y masas de colores imaginarios trabajados en amplios y acusados difuminados.