A partir de la catástrofe del Prestige, el hundimiento frente a las costas gallegas de un petrolero cargado con 77.000 toneladas de fuel-oil que provocó el mayor desastre ecológico en la historia de Europa, aparecen en la obra de Darío Basso alusiones a aquel siniestro que se traducen en formas y masas plásticas de alquitrán, así como campos anegados de una negrura que invade los límites del lienzo y el pensamiento del propio artista:
(…) Hablo de una montaña de residuos que bañó la imaginación de mi infancia, para convertirse en estuto no negociable de mi obra. Este concheiro o “corpus pictórico”, que delimita los círculos de los castros en los que habita mi trabajo, ha sido visitado y besado por un mounstruo marino. Su defecación expulsa pintura antisonora alquitranada e invade violentam,ente los bordes de mis lienzos como los límites del mapa de Finisterrae.
Para el Leviatán Estado de Hobbes y para los Homes-peixes, habitantes perpetuos de nuestra ista de San Brandán, condenados por el olvido a repetir la historia en el agua, con un rumbo circular, esta reflotación, mezclada con las tripas del intruso negro irisdiscente. Darío Alvarez Basso, Leviatán. Galería VGO, Vigo, 2003.
Bibliografía:
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Exposiciones:
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Basso, Darío (1966)
Hijo de de madre venezolana y emigrante gallego en Caracas (Venezuela), ciudad en la que nace en 1966 y donde vive sus primeros años, Darío Basso se cría en una familia de intelectuales, hecho que favorece su temprano interés por la literatura y la pintura. Comienza su trayectoria pictórica a mediados de los ochenta en Madrid, integrándose en los talleres del Círculo de Bellas Artes orientados por Arrollo y Guinovart entre otros. Ya entonces comienza a destacar por su fuerte personalidad. Permanece en la capital hasta el 86, siendo esta una etapa que trata de huir de los movimientos internacionales que impone el circuito artístico. Basso trabaja con las manos, tratando de resaltar la agresividad y su temática aborda el paso del tiempo, plasmado mediante simbologías de carácter personal. En esta época se traslada durante un año en Paris, donde su obra se centra en la lucha de civilizaciones Oriente-Occidente, aparece simbología árabe y el mito de Aníbal. En 1990 recibe la beca de la Academia Española en Roma y se centra en imágenes sobre la destrucción y la ruina, después de conocer el subsuelo de la ciudad. En 1992 recibe la beca Fullbright del Comité Conjunto Hispano–Norteamericano que le permite trasladarse dos años a Nueva York. Durante esta etapa su trabajo se centra en la figura humana y la condición de individualidad del ser. Regresa a Madrid, donde se instala definitivamente con pequeñas estancias en su país natal, Venezuela. Todo ello sin dejar de viajar, una constante que ha mantenido en su vida, junto a la contraposición de culturas. Su obra es difícil de reducir a fórmulas o tendencias concretas. Trabaja lo abstracto y lo simbólico. Basso es un artista matérico y de visión profunda que absorbe todo lo observado para transformarlo a su lenguaje.