Estructuras rocosas, misteriosas grutas, arenales infinitos y caprichosas formaciones geológicas surgidas al azar componen este escenario abierto a un espacio despejado y fantasmal. En el plano medio, sobre una sutil línea compositiva divisoria, emerge un armazón rocoso conformado por un entramado de grutas y espacios irregulares, como si en un cuento de niños el castillo secreto y encantado hubiera quedado al descubierto tras una bajamar sin fin. Por la técnica y los colores empleados, la obra nos hace recordar vagamente épocas anteriores, de las que incluye algunos elementos que ahora ya apenas utiliza, como la tendencia a la monocromía de los fondos, con el empleo de plateados grisáceos, azules y sepias apagados, así como la presencia de leves residuos de materia pictórica dejados por el arrastre de la espátula, instrumento que en sus comienzos tuvo una función esencial y que en los últimos años ha sido sustituido por el empleo de pinceles.Incluso la temática esta más cerca de épocas anteriores que de la actual. Retorna a ese paisajismo marino de arquitecturas fantasmagóricas de corte realista. Retorna al mar. Ese mar extraído de sus mismas entrañas. El mar que lo vio nacer en su casa del Berbés de Vigo, el mar del que le hablaba su padre y los cuadros de su padre, el mar fantástico descubierto en las ávidas lecturas infantiles de Julio Verne, el mar por el que navegó como Oficial de la Marina, ó el mar que actualmente contempla a diario desde el puente de su eternamente anclada casa-barco en la costa coruñesa.
Lugrís Vadillo, Urbano (1942)
Urbano Lugrís Vadillo nace en Vigo, donde reside hasta los ocho años. Su adolescencia transcurre entre La Coruña, Madrid y Castilla, la tierra de su madre, que más tarde llevaría frecuentemente a sus cuadros. Por aquel entonces no pensaba dedicarse a la pintura, ya que incluso llegó a estudiar alemán para poder emigrar algún día. Finalmente se hace oficial de maquinas de la Marina Mercante, lo que le permite navegar por diferentes mares del mundo. Si bien el vicio de dibujar se inició en los libros del colegio, en los que al finalizar los cursos no quedaban apenas espacios libres, la verdadera dedicación a pintura no se manifiesta hasta su vida en alta mar. En 1962 recibe los primeros galardones por sus méritos artísticos, lo que le impulsa a seguir adelante, aunque no abandona la marina hasta varios años más tarde, en 1971, cuando decide entregarse por completo a la pintura. Desde entonces ha llevado a cabo numerosas exposiciones en diferentes ciudades de España y del extranjero.La personalidad de Urbano Lugrís esta rodeada de un cierto halo de misterio del que no intenta evadirse. Como misteriosa es su técnica pictórica, de la que siempre ha eludido explicar detalles. Cuando se conversa con él, uno nunca sabe donde esta el límite entre verdad e ironía. Urbano Lugris es un pintor de reconocido prestigio que desarrolla una pintura basada en la plasticidad de unas formas fantasiosas de minucioso dibujo, con un lenguaje propio entre hiperrealismo y surrealismo, que hace que sus obras lleven un sello de identidad exclusivo e inconfundible.