Se trata de una estructura seriada de doce escenas formando una sola unidad compositiva. Cada fragmento es independiente de los demás, y todos juntos responden a un ordenamiento visual en el que destacan la elegancia estructural y la armonía óptica resultante de la conjunción de colores, luces, dibujos y de la limpia disposición espacial.Sus formulaciones de tendencia geometrizante responden a una codificación personal del autor. Su lenguaje plástico, en este caso a medio camino entre la libre figuración y la abstracción, resalta por la libertad de expresión y por su individual modo de hacer.La monocromía del color sepia, más o menos enfatizado, imprime a la obra un carácter de interiorización en acorde con el sentir del propio autor. Técnicamente, la obra parte de una gruesa veladura coloreada y translúcida aplicada a la preparación, sobre la que se van formando los recuadros, con otra veladura más espesa y de textura granulada. El silueteado de las figuras se hace de forma incisa, evidenciando así la seguridad y solidez en el dibujo.
Chelín, Martínez González (1954 - 2016)
José Eduardo Martínez González, Chelín, nace en La Coruña, en 1945. Su formación académica pasa por la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando y el Círculo de Bellas Artes de Madrid.A mediados de la década de los setenta, Chelín es unos de los protagonistas de la fundación del colectivo A Carón, formado por un interesante grupo de artistas de procedencia e índole diversa dentro del ámbito coruñés, unidos no solamente por unos ideales de carácter socio-político, sino por el compromiso común de liberalizar el arte de los dictámenes mercantilistas y oficialistas. Poco tiempo después, Chelín se compromete de nuevo en la creación de la agrupación La Galga, otro colectivo de inquietudes similares al anterior, en el que participan activamente personalidades del campo cultural de La Coruña, como Manuel Rivas, Xavier Seoane, Mon Vasco, Xaime Cabanas ó Cesar Otero, entre otros.El resurgimiento cultural que se movía internamente en Galicia en la década de los setenta desemboca, en La Coruña, en la formación del Gruporzán, en 1985, una célebre asociación de pintores coruñeses, con Chelín como miembro fundador, que, con unos lenguajes plásticos individuales, apuestan por la universalización de los conceptos y manifestaciones artísticas. En su afanosa trayectoria plástica, Chelín cuenta con numerosas exposiciones individuales y colectivas, entre las que destacan las realizadas con A Carón y La Galga, así como con el Gruporzán, con quien expone en la edición de ARCO de 1987.Sus obras forman parte de interesantes colecciones gallegas y nacionales, como la Fundación ONCE o la del Banco Exterior de España, así como otras de ámbito internacional, como la Fundación Mendoza de Caracas, el Centro de Arte Greslín de Nantes o la del Banco Nacional de Irlanda.La plástica de Chelín esta avalada por una pausada y segura evolución estilística. Es un pintor de sólida formación que sabe moverse con igual firmeza por el campo de la figuración y de la abstracción, aunque es en este último donde el pintor se expresa con mayor énfasis. Con frecuencia sus obras son espacios donde estructurar elementos de raíz geometrizante, en combinación con colores y luces que surgen del interior de sus composiciones.