Son varias las versiones realizadas por Alfonso Costa sobre ciclistas haciendo una carrera a gran velocidad. Ya a principios de los años ochenta abordó en varias ocasiones este tema, aunque las diferencias con las últimas versiones, entre las que se incluye ésta, realizada a mediados de los noventa, son notorias. El formato es ahora mucho más amplio, evidenciando mayor seguridad y valentía, y el tratamiento plástico dado a la imagen se resuelve con un rigor más maduro que en épocas anteriores.La figura del ciclista sirve de pretexto para desarrollar un estudio sobre la captación de la velocidad. La composición carece de fondo y la figura aparece suspendida en el espacio, con la intención de eliminar cualquier anécdota que desvíe la atención del espectador de esa sensación de velocidad espacial que se quiere transmitir.El tratamiento plástico empleado se basa en la distribución sobre el lienzo de grandes manchas de color y la alternancia de zonas en las que aparece la pintura casi diluida con otras de gran espesor matérico. A la esquematización de la imagen se imponen unos brochazos de gran soltura que imprimen a la obra el vigor y dinamismo necesarios.
Costa Beiro, Alfonso (1943)
Alfonso Costa Beiro nace en 1943, en el pueblo costero de Noia ( La Coruña ). A los diecisiete años el joven pintor se traslada a Barcelona en busca de nuevas experiencias que consoliden definitivamente su lenguaje plástico. La Ciudad Condal le ofrece, además, las primeras vías de canalización para exhibir su pintura. La primera exposición se produce en 1967. A partir de entonces Alfonso Costa trabaja ininterrumpidamente. En la década de los setenta es seleccionado en el Concurso de Dibujo Joan Miró para su exposición itinerante por América. Muestra su obra en diferentes ciudades de España, la Fundación March le concede una Beca para viajar a Florencia, y expone en Portugal, Suiza, Francia y diversos países de América, a la vez que participa en diversas Ferias Internacionales y realiza, además, algunos trabajos interesantes con carteles, en grabado y sobre pintura mural. De 1979 a 1984 realiza un mural de 2.000 metros cuadrados en el Instituto Frenopático de Barcelona. Su fama esta ya sólidamente consolidada. Sus exposiciones se suceden constantemente tanto en España como en el extranjero, principalmente en Suiza, Francia y Alemania.Los premios obtenidos a lo largo de su trayectoria artística son muy cuantiosos. Su obra cuelga de incontables museos, colecciones públicas y privadas de diversas ciudades de España y el extranjero.La pintura de Alfonso Costa, de excepcional dibujo, posee un lenguaje próximo a la línea onírica y surrealizante de Francis Bacon. Sus obras vacilan entre la objetividad y subjetividad de unos seres ambiguos y unas situaciones imposibles y mágicas.