Tomando como partida la cuadrada superficie pictórica, el autor va proyectando sucesivos espacios tridimensionales, juegos de planos y perspectivas que producen una confusa estructuración visual. Habitando estos espacios se hallan unas corporaciones de formas caprichosas, substancias de apariencia orgánica pobladas, a su vez, de infinidad de fantasmagóricos corpúsculos. Algunos fragmentos flotan ingrávidos en el aire, en un espacio que encuentra una salida de desahogo en el cielo que se abre sobre el plano superior.El pintor propone un espacio para jugar tanto con los espacios vacíos como con la volumetría de unas masas formales cimentadas en la extravagancia de su propia plasticidad, estableciendo un juego entre forma y espacio visualmente sugerente.Adentrándose con la mirada en esas masas centrales que agrupan a incontables y diminutos organismos de aspecto fantasmagórico se puede hacer una evocación a la plasticidad, que no al propósito, de los primitivos flamencos, especialmente a la del Bosco. Y es que los cimientos de la pintura de Lugris Vadillo hay que ir a buscarlos a la propia representación de esa plasticidad, al puro placer de pintar la ductilidad de unas superficies inmateriales, y no a supuestas interpretaciones de la crítica especializada que en ocasiones procura extraer mensajes de donde sólo hay pura pintura.
Lugrís Vadillo, Urbano (1942)
Urbano Lugrís Vadillo nace en Vigo, donde reside hasta los ocho años. Su adolescencia transcurre entre La Coruña, Madrid y Castilla, la tierra de su madre, que más tarde llevaría frecuentemente a sus cuadros. Por aquel entonces no pensaba dedicarse a la pintura, ya que incluso llegó a estudiar alemán para poder emigrar algún día. Finalmente se hace oficial de maquinas de la Marina Mercante, lo que le permite navegar por diferentes mares del mundo. Si bien el vicio de dibujar se inició en los libros del colegio, en los que al finalizar los cursos no quedaban apenas espacios libres, la verdadera dedicación a pintura no se manifiesta hasta su vida en alta mar. En 1962 recibe los primeros galardones por sus méritos artísticos, lo que le impulsa a seguir adelante, aunque no abandona la marina hasta varios años más tarde, en 1971, cuando decide entregarse por completo a la pintura. Desde entonces ha llevado a cabo numerosas exposiciones en diferentes ciudades de España y del extranjero.La personalidad de Urbano Lugrís esta rodeada de un cierto halo de misterio del que no intenta evadirse. Como misteriosa es su técnica pictórica, de la que siempre ha eludido explicar detalles. Cuando se conversa con él, uno nunca sabe donde esta el límite entre verdad e ironía. Urbano Lugris es un pintor de reconocido prestigio que desarrolla una pintura basada en la plasticidad de unas formas fantasiosas de minucioso dibujo, con un lenguaje propio entre hiperrealismo y surrealismo, que hace que sus obras lleven un sello de identidad exclusivo e inconfundible.