Sorprende a menudo la facilidad del pintor Manuel Torres para captar los diferentes ambientes y paisajes que conoció. Sirviéndose del dominio de la acuarela, el pintor logra transmitir sus sentimientos al papel merced al dibujo rápido, la libertad en el manejo del pincel y el dominio de las luces y sombras. Cualquier rincón de su amada tierra gallega constituye un motivo para llevar a sus pinceles, consiguiendo una conjunción entre sentimiento poético y pictórico. Las arquitecturas populares son un tema recurrente en su producción. En esta obra puede contemplarse una casa rural gallega que se alza como protagonista de la composición con un fuerte contraste de claroscuro entre el primer término y el fondo. Torres consiguió dominar la técnica de la acuarela de manera autodidacta, con el tesón y constancia que le caracterizan. Según la interesante biografía de Gullermina Soler sobre el autor, este explica así sus procedimientos:< Procuro que el agua que va mojando el papel deje quedar una sola vez el sedimento del color en los lugares precisos, con los colores también precisos, evitando todo retoque o repetición, cuyo resultado seria empobrecer la transparencia característica que debe acusarse en toda acuarela. A mi juicio el proceso de composición de una acuarela no puede ser interrumpido, porque reitera las pinceladas y resta nobleza a la obra. >
Torres, Manuel (1901 - 1995)
La vida de Manuel Torres Martínez discurre a lo largo del S. XX entre su dedicación al magisterio y su apasionada entrega al arte de la pintura. En el período de entreguerras, Torres es integrante del movimiento renovador de las artes en Galicia, intentando romper con las formas folclóricas o de gusto academicista. Al igual que otros hombres cultivados de su época, Torres colabora con su arte a la causa autonomista, política e intelectual. Unifica la pintura con la literatura y el pensamiento social, sirviéndose a menudo de importantes revistas y publicaciones como medio para manifestar su arte y sus ideales. En 1930 viaja a París pensionado por la Diputación de Pontevedra. Torres forma parte del núcleo de Os Novos que, al igual que Souto, Maside o Colmeiro, entre otros, viajaron al extranjero y renovaron los aires artísticos de Galicia. Como producto de los tiempos que le tocó vivir, el arte de Torres se caracteriza por una simbiosis entre tradición y vanguardia, recogiendo de las nuevas tendencias artísticas sólo aquello que le interesa para aplicarlo al mundo popular y tradicional gallego. Torres muere en Marín, el pueblo que también le vio nacer y que sirvió de inagotable fuente de inspiración para el desarrollo de su arte.