Como si fuera la hora de la siesta en un pueblo de Castilla, Gayá Soler nos muestra un paisaje silencioso en el que el único signo de movimiento es producido por la agitación del viento sobre la vegetación.Dibujo, luz y color mantienen una similar y templada entonación rítmica, basada en la moderación de los recursos técnicos. Aunque la iluminación natural es intensa, los volúmenes no muestran grandes contrastes de planos y colores. Los sombreados son igualmente discretos, y la gama cromática empleada gira en torno a los pigmentos terrosos de tonalidades atemperadas. El movimiento interno de la obra viene dado, sin embargo, por el dinámico empleo de las pinceladas. La materia pictórica es aplicada con espontaneidad, en unos trazos sueltos y amplios que, en ocasiones, llegan a desdibujar tímidamente las formas.
Gayá Soler, Javier (1962)
Nacido en Madrid, en 1962, la formación académica de Gayá Soler discurre entre la Facultad de Bellas Artes de San Fernando y las diversas experiencias en centros artísticos, como el Taller de Arte Actual, con el pintor Antonio López, en el Circulo de Bellas Artes de Madrid, en 1984.
La trayectoria expositiva de Gayá Soler, iniciada en 1986, es extraordinariamente amplia. En ella se incluyen diversas exposiciones individuales en diferentes capitales españolas y más de un centenar de participaciones colectivas. Igualmente excepcional es la cuantía de premios y galardones artísticos recibidos, entre los que destacan los primeros premios de dibujo en los certámenes de Artes Plásticas de la Comunidad de Madrid de los años 1986-87, el Premio Gredos, de 1992, el Primer Premio Amigos de Madrid, así como el del Certamen de Pintura celebrado ese mismo año en la Villa de Fromista (Palencia). En 1994 recibe el Premio Revelación dentro de los Premios Nacionales de Bellas Artes. En 1995, el Premio Reina Sofía y el Premio Espiral de las Artes, en el LXII Salón de Otoño de Madrid. En 1996, el premio Mapfre, dentro del IV Certamen de Pintura al Aire Libre. Al año siguiente es galardonado con el Trofeo Generalitat de Catalunya, en la VII Bienal de Pintura Joven de Reus.
Por otra parte, la obra de Gayá Soler forma parte de los fondos de numerosas colecciones publicas y privadas de todo el territorio español, entre las que cabe mencionar la Fundación Mapfre, Fundación Argentaría, Colección Telefónica, Diputación Provincial de Segovia, Museo Arqueológico Soler Blasco (Javea), Ministerio de Cultura - Instituto de la Juventud-, los ayuntamientos de Denia, Jávea, Frómista ó Madrid, el Museo del Grabado Contemporáneo de Marbella ó la Academia Española de Historia y Bellas Artes de Roma, entre otros.
La pintura de Gayá Soler, enmarcada dentro de una figuración clásica, retrata la realidad que le rodea como si con sus obras quisiera dejar testimonio del momento que le tocó vivir. Lejos de los nuevos lenguajes plásticos que privilegian la simplificación de las formas, en las composiciones de Gayá Soler asoma cierto barroquismo que, intencionadamente, tiende a una saturación de los elementos que componen sus obras.